Premio Empresario del Año – Carlos Salas Coll

“Hemos demostrado que, si se quiere, se puede hacer industria de calidad en Zamora”

Dicen de él que es una persona dinámica, seria y paciente, que sabe lo que es esforzarse para sacar adelante un proyecto.

David Sala Coll (Barcelona, 1965) representa la imagen de un empresario hecho a sí mismo. Siempre vinculado al sector de la alimentación, y en concreto a los productos precocinados congelados, comenzó su trayectoria de la mano de su hermano. En el año 2010, Audens Group, empresa de la que es consejero, se hizo con Friegel Food Solutions, la antigua Frinca, en Roales del Pan, una planta por la que, asegura, siguen apostado.

–¿Qué se siente al recibir un galardón como el de Empresario del Año?

–Personalmente estoy encantado. Es un orgullo porque no deja de ser un reconocimiento a muchos años de trabajo. Sin embargo, aunque se puede ser emprendedor, porque los empresarios tenemos que tener ilusión, ganas y pasión, al final lo que se necesita es gente al lado que sepa traspasar a todo el equipo el desarrollo del proyecto. Que te otorguen un galardón como este supone un reconocimiento a tu equipo y a la gente que ha sabido sacar este proyecto adelante. Es un orgullo recibir este premio de Empresario de Año en nombre de todos ellos.

–Porque un empresario, ¿nace o se hace?

–Mis padres eran empresarios. Desde muy pequeño, he visto en casa los retos, el sacrificio y la dureza de dedicarse a este oficio. Por eso este premio quiero dedicárselo a mi familia, en especial a mis padres y mi hermano. Los empresarios tenemos que ser atrevidos, apasionados y amar nuestro producto. Es imprescindible sentir pasión por lo que hacemos. Pero también es imprescindible saberse rodear de buena gente, gente que comparta ese proyecto y lo sienta con la misma ilusión que tú. Gente comprometida con cada proyecto.Aunque estudié la carrera de psicología, empecé a nivel profesional con un hermano en una empresa de platos precocinados. En el año 1995 dejé el negocio de mi hermano y me incorporé a la empresa familiar en Granollers (Barcelona), también de platos precocinados congelados. Tras superar años complicados crisis, comenzamos nuevos proyectos que lograron afianzar el grupo. Fuimos creciendo. En esa época teníamos dos plantas e incorporamos una tercera y más tarde un centro logístico. Fueron unos diez años en los que pudimos consolidarnos como grupo y en los que pasamos de facturar nueve a 35 millones de euros.

–Fue entonces cuando la empresa decidió hacerse con la planta de Zamora…

–No fue hasta el año 2010 cuando nos hicimos con nuestra principal competencia; Friegel, que era la suma de la empresa Freisa, en Barcelona, y de la planta de Zamora. Unas empresas con historias paralelas ya que, igual que la empresa de mis padres se constituyó en 1975, las otras dos, también. Finalmente, terminamos uniéndonos tres compañías del mismo año de nacimiento. Hay que tener en cuenta que estamos hablando de platos precocinados congelados en el año 1975, un proyecto realmente pionero. Éramos tres familias muy valientes que constituyeron su empresa en un sector difícil y que lograron sacarlas adelante. Es entonces cuando creamos la matriz, Audens Group Solutions, pero no con la idea de que hubiese un comprador y un vencido. Por eso decidimos cambiar el nombre de la empresa y creamos una sociedad nueva. Al final era, en definitiva, una fusión de varias empresas. Fue en ese momento cuando la cifra de facturación anual llegó a los setenta millones de euros. Y hasta el día de hoy, en el que nuestro proyecto consiste en consolidar las plantas, especializándolas y apostando por la inversión y el desarrollo. En el año 2017 nos hicimos con otra empresa en Barcelona y en el 2018, con una más en Portugal, donde entendemos que debemos llevar a cabo un plan de internacionalización.

–¿Cómo fue el proceso de fusión de la compañía zamorana con el resto del grupo?

–Somos fabricantes de platos cocinados congelados desde el año 1975, principalmente en la zona de Cataluña. A Freigel siempre lo habíamos visto como un competidor, una empresa que tenía casi la misma historia que nosotros. Vimos que era una empresa interesante para nosotros, con una buena gama de productos. Así que en el año 2010 nos hicimos con la empresa. La sorpresa vino al darnos cuenta de que era una planta que tenía más recorrido del que pensábamos, que era una empresa que tenía productos que nos complementaban, que tenía recorrido en cuanto a capacidad industrial y con una plantilla preparada que llevaba muchos años vinculada con la compañía y que conocía muy bien el producto con el que trabajan. Una vez nos hicimos con la empresa, empezamos a pensar en un proyecto un poco diferente al que habían estado desarrollado hasta entonces, basado en la materia prima que hay en España. Freigel era fabricante de empandillas, de san jacobos y también de cefalópodos, un producto que no está en nuestras costas. Por eso ahora la hemos ido orientando a productos más autóctonos, más nuestros. España es un país productivo y Castilla y León tiene muy buena materia prima. Hay incluso cocineros internacionales que nos han dado prestigio fuera de nuestras fronteras cocinando con productos de la tierra, lo que da idea de la buena materia prima que tenemos. Castilla y León tiene muchos y muy buenos ingredientes. Y la planta de Zamora tiene que aprovecharse de esto. Por eso la hemos ido orientando hacia los productos cárnicos. Seguimos haciendo empandillas, san jacobos y cefalópodos, pero ahora empieza a ser muy potente la producción de productos cárnicos, sobre todo los fabricados a base de pollo y también snacks de productos precocinados congelados hechos con una base de queso, ave o cereales.

–En los últimos años han invertido quince millones de euros en la mejora de la planta, lo que ha supuesto además un aumento del número de trabajadores.

–La planta de Roales del Pan es un pilar muy importante para la empresa. Siempre digo que en nuestra empresa hay tres portaaviones; las dos plantas que están en Granollers y la que está en Zamora. Cuando digo portaaviones, me refiero a que son las plantas más productivas… La de Roales es una de las plantas con más proyección de futuro. La fábrica zamorana cuenta con un almacén de unos mil quinientos palés desde donde aprovechamos para hacer la logística de distribución del norte y Extremadura. Nuestra idea en un futuro es potenciarlo. Entendemos que la planta logística de Zamora tiene que ser un puntal en el que apoyarnos, ya que hoy por hoy distribuimos tan solo un parte pequeña de nuestra producción desde la provincia. Cuando empezamos, no solo queríamos hacer un producto de calidad, también queríamos crear riqueza. Y creo que lo hemos conseguido. Roales es un ejemplo de este compromiso. Hemos sabido crear de nuevo la fábrica, reorientándola para que siga siendo un referente, pero siempre comprometidos con el entorno en el que se encuentra.

–¿Qué planes de futuro tiene la empresa para la planta de Roales del Pan en un futuro próximo?

–En Roales estamos llevando a cabo una reorientación en lo que al proceso productivo se refiere, buscando nuevas líneas de negocio. La planta tiene casi setenta mil metros cuadrados para poder crecer y cuenta además con las líneas de producción más modernas de Europa. Esta planta tiene una proyección muy importante en los próximos años. En la empresa hemos puesto en marcha un proyecto, el compromiso Audens, que busca potenciar la calidad de las materias primas. Y Zamora ha sacado muy buena nota dentro de este proyecto. En tres años hemos pasado de una producción a base de cefalópodos, a una producción a base de cárnicos. Hemos firmado además un acuerdo con el matadero avícola Galocha, en San Cristobal de Entreviñas, gracias al cual se ha pasado de sacrificar diez mil pollos semanales a quince mil diarios y al despiece de diez mil ejemplares. Una empresa que además da trabajo a cien empleados. En la provincia hay materia prima y lo estamos demostrando. Hemos sabido crear industria y hemos apoyado a la familia Galocha para poderlo conseguir. El futuro que vemos es impresionante. Al final, Roales será una fábrica con mucha materia prima de la zona, porque implantar una industria de estas características en la zona no solo supone un beneficio directo, también crea riqueza en la

–De hecho la fábrica ha logrado crear 250 puesto de trabajo directos…

–Efectivamente, en la planta de Roales del Pan trabajan 250 empleados, pero siempre hablamos de una masa laboral directa e indirecta. A esto hay que unir la de Galocha, en la que trabajan cien trabajadores, que pertenecen a esta empresa, pero que trabajan casi de forma exclusiva para nosotros. La fábrica zamorana cuenta con unas instalaciones de 16.000 metros cuadrados y seis líneas de fabricación, una planta en la que hemos invertido quince millones de euros en los últimos años para modernizarla, lo que la convierte, sin duda, en una de las mejores del grupo. Creemos mucho en Zamora y en los productos agroalimentarios que ofrece la provincia.

–¿Hacia dónde se dirige el futuro del sector agroalimentario y de los productos precocinados cocinados?

–El consumo de productos precocinados sigue aumentando año a año y eso se debe, en nuestro caso, a la buena materia prima que empleamos. Tenemos que quitar esa mala imagen que tienen los productos precocinados congelados. Nuestra empresa tiene un compromiso con lo bueno y eso se nota en los productos. Pero no solo nos comprometemos co la calidad, también lo hacemos con los proveedores de proximidad.

–Hemos vivido años muy complicados para las empresas a cuenta de la crisis económica. ¿Se ha superado realmente la crisis? ¿Cómo ha afectado este parón económico al sector agroalimentario?

–Nosotros trabajamos no solo para el consumidor final, también para el sector restauración. Durante la crisis, aunque cayó el volumen de negocio entre los consumidores, se compensó con el sector de la restauración, que usan mucho este tipo de productos. Así es como logramos superarla, compensando un sector con otro.

–¿La empresa piensa más allá de sus fronteras? ¿Piensan en comenzar a exportar los productos a otros países?

–Siempre hablamos de productos que pueden ser, en un futuro, muy exportables. Por ahora tan solo el 3% de nuestra producción se manda fuera de nuestras fronteras.

¿ Cree que las administraciones hacen lo suficiente para apoyar a la industria y luchar contra la despoblación que vive en la provincia?

–Cuando hay proyectos potentes, la administración tiene la obligación de apoyar la iniciativa, tiene que estar ahí en todo el proceso, aunque no quiere decir que las empresas tengamos que depender de ella. Zamora tiene que apostar por sus productos locales, el ganado, el queso, el cereal. Es ahí donde radica la riqueza de la provincia. Nosotros creemos mucho en Zamora y en los productos agroalimentarios que ofrece.

–La provincia sufre un problema importante por la falta de industria, que lleva aparejado un problema de despoblación ¿Qué puede hacer Zamora para atraer más industria a la provincia?

–Es un tema complejo. Lo cierto es que la industria llama a la industria y Zamora sufre de desindustrialización. Sin embargo, nosotros hemos demostrado que, si se quiere, se puede hacer industria en Zamora, de calidad y productiva. En nuestra empresa apostamos por Zamora.